sábado, 12 de abril de 2014

Análisis de la actual Coyuntura Nacional (III)

Podemos observar que, dentro de los nuevos manuales de intervención e injerencia del imperialismo norteamericano se aperturan diversos frentes y se establecen diversas modalidades, que nos permitiremos explicar.
En nuestro artículo del día de ayer, advertíamos sobre el aspecto económico. Y es bueno que tengamos muy claro que la principal pugna entre la Revolución y la Contrarrevolución es por el control de la renta petrolera. El mecanismo que hasta ahora había permitido la redirección o redistribución de dicha renta hacia nuestro pueblo había sido el control de cambios, el que con las modificaciones implementadas en los últimos meses, si bien no se ha eliminado, la burguesía lo ha ido perforando y debilitando enormemente, porque se sienten con el poder de destruirlo de manera definitiva. Sin el control de la renta petrolera nuestro Socialismo en construcción no tendría posibilidades. El SICAD II, más allá de las intenciones revolucionarias de nuestro Gobierno, termina entregándole parte de nuestra renta a la burguesía financiera, comercial y parasitaria. Mosca con eso.

Por otra parte, entre los actores económicos de la desestabilización tenemos a los grandes gremios empresariales: Venamcham, Fedecamaras, Consecomercio, Conindustria, Fedeagro, la Asociación Bancaria de Venezuela, los cuales además de la perforación del control de cambios, fomentan la fuga de divisas, la especulación, el contrabando de extracción, el acaparamiento, y los sobreprecios, buscando generar desabastecimiento, carencia de divisas y la pérdida del poder adquisitivo de nuestro pueblo, en especial de nuestro pueblo más pobre, con el desarrollo de una espiral inflacionaria incontrolable. Estas líneas de acción desestabilizadoras se fortalecen por la permanencia de factores económicos y problemas estructurales que aún no hemos podido solucionar ni enfrentar estrategicamente como Gobierno.
Entre algunos de los problemas estructurales que afrontamos en nuestra economía tenemos: la incapacidad de entender el papel de la renta petrolera en la economía, la política y la vida venezolana, la incapacidad estructural para detener la fuga de capitales, las grandes dificultades que hemos tenido para planificar nuestra economía y la incapacidad para generar ahorro (tanto del Estado como de nuestro pueblo), entre otros.
Sin embargo, no debemos ni podemos desanimarnos. De ahí el inmenso reto de la transformación de un modelo rentístico petrolero con el que hemos vivido durante muchos años, por un modelo productivo que contribuya a la satisfacción de las necesidades de nuestro pueblo. Este tema, aparentemente sin conexión, tiene muchísimo que ver con toda la situación de desestabilización y de los intentos de derrocar el Gobierno Bolivariano, Socialista y Chavista de Nicolás Maduro. El plan desestabilizador va mucho más allá, y tiene que ver con la instrucción de quebrar y erradicar nuestra identidad popular chavista y deslegitimar el proyecto histórico socialista, mostrándolo como una “alternativa inviable e indeseable”.
Pero, no olvidemos que esta historia continuara...
¡Bolívar y Chávez viven, y sus luchas y la Patria que nos legaron siguen y siguen!
¡Hasta la Victoria Siempre!
¡Independencia y Patria Socialista!
¡Viviremos y Venceremos!
Juan Martorano es Abogado,Activista por los Derechos Humanos,Militante Revolucionario y de la Red Nacional de Tuiter@s Socialistas (RENTSOC). Lo pueden ubicar en:

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