domingo, 13 de diciembre de 2015

¡Del “Por Ahora” al Para Siempre!

El Pueblo chavista, ha sabido convertir las derrotas en victorias: no olvidemos aquellos hechos de 1989, que junto a la Rebelión Militar del 92, fueron aplacados por el poder hegemónico. Sin embargo, Hugo Chávez, acompañado del Pueblo Bolivariano, desde el año 94 logró consolidar un movimiento político capaz de llegar al poder tras el revés previo, por vía democrática y en contra de toda predicción mediática, algo inusual y extraordinario, como nos tildaron no hace mucho.


Otro revés importante fueron los hechos del 11,12 y 13 de abril de 2002 que junto al paro petrolero, de no ser por las sabias reacciones del Comandante, y el Apoyo Popular  hubiesen terminado primero: con el fin del Proceso Bolivariano y segundo, con la muerte prematura de Chávez.  Al contrario, gracias a este revés y los reflejos de los revolucionarios, convertimos una derrota, un golpe y un atentado político-económico, en una victoria contundente, con la que Chávez logró desligarse por completo de los discursos socialdemócratas y empezó a radicalizar sus propuestas, acompañado siempre de los bolivarianos.

Además, no podemos olvidar el posible repunte negativo de la derrota de la reforma, que sin embargo, aclaró al Presidente Chávez, el estado en que se encontraba nuestra población: tras muchos logros socioeconómicos, pero con falta de formación y educación para la liberación, la creciente “clase media” se acomodó a sus nuevos intereses e hizo más complejo el proceso de radicalización de la Revolución, más sin embargo, el Proceso Bolivariano, del Pueblo chavista, no se detuvo, continuó con Chávez de Corazón.

El último revés importante, la enfermedad y muerte de Hugo Rafael Chávez Frías, pudo significar el golpe de gracia al Proceso Revolucionario, por el contrario, cuan Cid Campeador, el Comandante, arrastró al Huracán Bolivariano a dos nuevas victorias: una en estado delicado de salud: la de gobernadores y alcaldes, y otra, ya fallecido: la victoria de Nicolás Maduro Moros, como garante de la continuidad de la Revolución.

Tras los hechos del 6 de diciembre de 2015, la Revolución entra en un proceso necesario de refrescamiento, aplicando lo que Chávez dejó (Tres R, Tres R al Cuadrado y el Golpe de Timón) contextualizados a la nueva realidad, y de la perspicacia política de los cuadros revolucionarios, sumado siempre al acompañamiento de las exigencias del Pueblo Bolivariano y el liderazgo unificador de Nicolás Maduro, dependerá el no retorno del Proceso Socialista Bolivariano y Chavista y por el contrario, su profundización y radicalización.

Por ello, quien crea que la victoria de la MUD garantiza el fin de la Revolución, que no se equivoque, no hay pueblo vencido, hay Pueblo Revolucionario y Combatiente, ¡convertiremos aquel “por ahora” en un para siempre!
Carlos Morles