martes, 15 de julio de 2014

En Respuesta a Saturno, a Antonio Aponte y al Toby Valderrama: De cómo pudieron haber asesinado a Hugo Chávez (II)

En esta segunda entrega, trataremos de desarrollar con más detalles, acerca de los experientos de Sidney Gottlieb, en donde se pueden observar parte de las armas secretas empleadas por la CIA para deshacerse de lo que ellos consideran sus enemigos u elementos hostiles para los intereses hegemónicos del Gobierno de los Estados Unidos.

Frank Olson era un agente de la CIA en el tiempo de mayor auge de Gottlieb, y que murió en un supuesto suicidio lanzándose de un rascacielos en Nueva York. Gottlieb había financiado y organizado todo un sistema sin precedentes de tortura médica, llevada a cabo en el mayor de los secretos durante todos los años que estuvo en la Agencia. Como lo señalamos en la primera entrega, Sidney Milton Gottlieb había reunido todo un equipo de personal cualificado con inclinaciones similares a las suyas y apoyado por eminentes médicos ajenos a la CIA, que prestaron sus nombres y sus pacientes para una serie de experimentos monstruosos. A cambio, Gottlieb los recompensaba con sumas de dinero nada desdeñables procedentes de fondos del Gobierno Federal de Estados Unidos que no podían rastrearse y que él controlaba a voluntad.

También cabe destacar que en varias oportunidades el Dr. Gottlieb realizaba viajes a las selvas de nuestra Latinoamérica y Africa, donde además de sus excentricidades, se dedicó a buscar las plantas, los venenos y los hongos narcóticos que él creía que podían servirle en su búsqueda de “lavar el cerebro” y asesinar a los enemigos de Estados Unidos. Habló con los sangomas (curanderos africanos), con indios mexicanos y con los hombres de las tribus de las junglas que rodea la Ciudad Perdida, en Colombia. De todos ellos había aprendido algo más acerca de las drogas que se usaban para apaciguar y preparar a las vírgenes de cara a su sacrificio más de mil años antes de Cristo. Se llevaba las muestras a Langley: una hoja que mataba al ganado más rápidamente que una ametralladora, una planta mortal para los peces, otra que dejaba sin pelo de un día para otro. Su colección botánica se hizo legendaria. ¿No adquiere mayor asidero la tesis del envenenamiento del Comandante con esta aseveración?

En la Guerra de Vietnam, se dio la operación Fénix, operaciones de guerra bacteriológica, en donde se causó la muerte de más de 20.000 vietnamitas, por enfermedades extrañas.

Además, durante esa época, surgieron los proyectos Artichoke y Bluebird, que fueron precursosres de lo que fue posteriormente el proyecto Mk Ultra, proyecto iniciado a principios de la Guerra Fría. Y ni hablar de tantas denuncias que se han hecho contra la CIA y sería irresponsable de nuestra parte ignorar los complots e intentos de asesinato de la CIA donde el Comandante Fidel Castro fue la obsesión, pero de esto volveremos un poco más adelante.

También cabe destacar los trabajos del profesor Albert Hoffman, director de investigación del complejo Sandoz de la CIA, en Suiza, a través de diferentes fármacos y productos químicos. Este científico, durante un tiempo trabajo en la creación de un fármaco que mejorase la circulación de la sangre y, con pequeñas dosis de LSD. Este científico la mezclo con otra sustancia: el cornezuelo. En China y en algunos lugares del Oriente Próximo se creía que este hongo tenía poderes curativos pero, a lo largo y ancho de Europa, se lo recordaba como el azote que había barrido el continente en la Edad Media dejando tras de sí un reguero de muerte como el que había sembrado la peste. Sus síntomas eran verdaderamente sorprendentemente similares: dedos de los pies y las manos reducidos a muñones ennegrecidos, vientre hinchado.

En un experimento que hizo este doctor, tomo 250 ug de LSD de un frasco, lo cual equivale a 250 milésimas de miligramo y extracto de cornezuelo. Unos pocos microgramos le rozaron los dedos. Al frotarse los dedos para deshacerse de este polvillo, al cabo de cuarenta minutos estaba muy inquieto e iba de un lado a otro por el laboratorio. Incapaz de concentrarse y cada vez más desorientado, salió tropezando al exterior. Cuando llegó pedaleando a casa con la bata blanca aleteando, estaba mareado y temblaba; la última vez que se había sentido así, había sido la noche de su graduación, tras beber demasiado licor. La cabeza le daba vueltas y no podía estarse quieto. Un médico hubiera notado sus pupilas dilatadas y su `pulso acelerado. Es verdaderamente interesante las reacciones químicas que se pueden generar en nuestro organismo ante la exposición de ciertas y determinadas sustancias.

Además, cabe destacar los experimentos que habían realizado los nazis con la sustancia mescalina, la cual podía eliminar la voluntad de las personas, en algunas podían mostrar sus deseos de odio y venganza, y pasar alternativamente de la melancolía a la alegría.

Eric Olson, hijo de Frank Olson, agente de la CIA fallecido en extrañas circunstancias escribió: “Presionado por la evidencia de una maquinaria de guerra alemana que forzaba al máximo un programa de guerra química y biológica, Fort Detrick se convirtió en el centro de alta seguridad para la investigación bioquímica de Estados Unidos. Mi padre fue uno de los primeros científicos civiles en trabajar allí. Pero, además de por su incuestionable preparación como científico ¿por qué había sido elegido?, ¿era porque el tipo de trabajo al que se dedicaban en Fort Detrick requería que nadie cuestionara la moralidad de lo que se estaba investigando?. En 1948, el doctor Baldwin redactó un documento confidencial donde establecía la regla básica: Usar las armas biológicas y químicas por todos los medios posibles”.

Sería por eso, como se pregunto Eric Olson, por lo que su padre, natural de Wisconsin, había sido uno de los científicos autorizados para producir armas capaces de destruir la Unión Soviética barriendo a la población con toda una nueva gama de bacterias mortales?. Otras personas dedicadas a la investigación de proyectos secretos habían visto como se les retiraban sin previo aviso las acreditaciones de seguridad. Frank Olson, apoyo de Sidney Gottlieb, había seguido gozando de una intachable reputación como científico totalmente dedicado a lo que estaba haciendo: ayudando a construir lo que se convertiría en el mayor arsenal de armas tóxicas en el mundo.

La CIA cuenta con una División de Operaciones Especiales (SOD), en donde los agentes que allí trabajan no tienen ningún tipo de escrúpulos. Es la más secreta de las unidades de la Agencia, centinelas armados patrullan sus laboratorios, con órdenes expresas de disparar a cualquier intruso. El aire de allí huele a material de cocción, a autoclaves gigantescas para la esterilización. Donde constantemente se llevan a cabo pruebas y experimentos con bacterias que los Estados Unidos aspira a utilizar como armas.

Gottlieb considero que en la guerra de Corea, en la década de los 50, era la oportunidad dorada para probar “las armas secretas de la Oficina de Coordinación de Políticas Públicas de Washington.

En próximas entregas seguiremos desarrollando este tema, y les aseguro que se pondrá más candente.
¡Bolívar y Chávez Viven, y sus luchas y la Patria que nos legaron siguen!
¡Hasta la Victoria Siempre!
¡Independencia y Patria Socialista!
¡Viviremos y Venceremos!

Abogado, Activista por los Derechos Humanos, Militante Revolucionario y de la Red Nacional de Tuiter@s Socialistas (RENTSOC).